La ermita que acabó siendo una bodega

Casa del CaminoLa llegada de la familia Carreño a Bullas procedente de Cehegín se produjo a mediados del siglo XVII encabezada por Antonio Bernad Carreño, teniente cura de la parroquia de San Antón. Enfrentados a los Fajardo, tanto en Cehegín como en Bullas, levantaron su propia ermita en el camino de Lorca (actual Camino Real, esquina Calle de la Casa del Camino) extramuros de la población de Bullas, bajo el culto a Nuestra Señora del Carmen para no tener que pisar la ermita de San Antón bajo padrinazgo de los Fajardo.

Poco sabemos de la Ermita del Carmen más allá de su ubicación en la que años más tarde era conocida como Casa del Camino. Allí fue enterrado el cadáver de Antonio Carreño Bernad, hijo de Lope Bernad Carreño, el día 28 de mayo de 1716, tras fallecer a los 31 años (según nos informa el manuscrito inédito del escribano Franciso González Sánchez, iniciado en 1802). Sólo hay constancia de este enterramiento en la ermita lo cual nos ofrece dos datos de interés, el primero que la ermita estaba ya consagrada en esa fecha y el segundo que debió ser Antonio el patrono de su construcción, lo cual nos permite fijar su edificación en torno al año 1710.

La familia Carreño se asentó en el noroeste murciano con la llegada desde asturias del hidalgo Andrés Carreño en torno al año 1453 atraído por las oportunidades que ofrecía la villa fronteriza de Cehegín. El reconocimiento de la condición nobiliaria, el reparto de tierras y la exención de impuestos atrajo sin duda alguna a muchas familias deseosas de oportunidades en esa época. No en vano Gonzalo Gil (perteneciente a la antigua familia murciana de los Guil que habría de dar lugar al linaje de los Martínez-Gil), Ginés Chico de Guzmán, etc. se asentaron en esa época en Cehegín.

Ya en 1480 tenemos documentación que acredita la posesión de viñas por Andrés Carreño en el Camino de Mula según se relaciona en la Visita de la Orden de Santiago a la villa de Cehegín el día 28 de noviembre de 1480 (Documentos de los siglos XIV y XV. Señoríos de la Orden de Santiago. Miguel Rodríguez Llopis, 1991, pág. 153).

Grandes propietarios de viñas en la villa y potentes cosecheros durante siglos los Carreño de Bullas dispusieron de diferentes bodegas en la localidad conforme a las necesidades de cada momento. A finales del siglo XIX, coincidiendo con el período final de la bonanza vinícola provocada por la crisis francesa de la filoxera, los hermanos Francisco, Alfonso y Joaquin Carreño decidieron construir una moderna bodega en la Casa del Camino. Gracias a El Diario de Murcia, en su edición de 27 de junio de 1893, pág. 2, sabemos que la bodega habría de tener unas 14.000 arrobas de capacidad y que en esa época todavía no estaba concluida, siendo construida por «el rico propietario Sr. Carreño«.

No eran los únicos que ampliaban y modernizaban sus bodegas en estos años. Los Melgares de Aguilar habían contratado al «arquitecto estrella» Justo Millán, procedente de Hellín, para reformar su Bodega de la Casilla (actual Museo del Vino); y los Puerta se habían asentado al inicio del antiguo camino que desde Bullas llevaba a Los Cantos (en lo que vendría a ser en la actualidad la Calle de las Bodegas).

El día 3 de junio de 1892 durante las citadas obras de reedificación de la Casa del Camino fueron encontrados los restos de Antonio Carreño siendo trasladados en una saca al panteón de los Carreño en el cementerio nuevo (esta noticia la tenemos gracias a un apunte en el manuscrito del escribano antes citado que fue realizado por su nieto -o sobrino-nieto- Isidro González, quien al parecer fue el poseedor de este libro. Isidro González fue notario eclesiástico en Bullas y  dejó escrito un libro manuscrito sobre fiestas, costumbres y tradiciones de Bullas, según se las habían contado sus mayores).

Años más tarde en el reparto de bienes que hicieron los hermanos Joaquin y Fabio Carreño a principios de los años 1920, el primero asentaba su bodega en los terrenos del actual jardin de La Murta,  y Fabio se quedaba con la bodega de la Casa del Camino que fue arrendada por diversos bodegueros, quienes allí producían en el año 1950 un total de 125.000 litros de vino (7.812,5 arrobas) –Declaración de Cosechas y Existencias del año 1.950, Archivo Municipal de Bullas– hasta que dejó de ser usada en la década de 1960.

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