Breve historia del aguardiente en Bullas (V)

Almacenes, depósitos y sucursales en tiempos de Primo de Rivera

Fábrica de AlcoholesPese la merma de la producción de uva en la comarca por la crisis de la filoxera, los productores locales no abandonaron sus negocios y recurrieron a los productores de Jumilla para conseguir aguardientes con los que abastecer a sus clientes, hasta que ya a mediados de 1910 se pudo recuperar el viñedo en Bullas.

Los “felices años veinte” suponen para la comarca del noroeste murciano un gran desarrollo económico e industrial, así cómo de las infraestructuras (línea ferroviaria Murcia-Caravaca, mejoras en carreteras y caminos, etc.), que impulsan el comercio del vino y de los aguardientes.

Por la prensa de la época sabemos que los bodegueros y fabricantes de la villa mantenían almacenes, depósitos y sucursales en otras localidades para comercializar sus vinos, licores, anises, etc. La diferencia de la denominación obviamente hacía referencia a las diferentes formas de titularidad y comercialización de esas “delegaciones” de su actividad industrial. Read the rest of this entry »

Breve historia del aguardiente en Bullas (IV)

La industria alcoholera en el cambio de siglo.

Alcoholera Cristobal Carreñoaños1920_pDesde el punto de vista técnico poco se había evolucionado desde el siglo XVIII pues se seguían utilizando simples alambiques para la obtención de aguardientes de baja graduación. El noroeste permanecía ajeno a los logros tecnológicos del mediodía francés donde modernos aparatos rectificadores permitían una producción industrializada para la obtención de alcoholes de elevada graduación.

Gracias a las respuestas al Cuestionario sobre información vinícola aprobado el 1 de mayo de 1884 dadas en el mes de agosto por el Ayuntamiento de Bullas sabemos que había instaladas 8 fábricas de alcohol para las que se destinaban un total de 6.000 arrobas de vino para la obtención de 1.500 arrobas de aguardiente. En concreto se producían dos clases de aguardientes, uno de 20 grados y otro de 18 grados, que se vendían a 10 pesetas y 7,5 pesetas, la arroba, respectivamente.

A través de dos cartas escritas en el verano de 1901 por el bodeguero y político de Bullas, Francisco Jesús Carreño Góngora,  que fueron recogidas en el libro publicado ese mismo año por el periodista Gabriel Baleriola, bajo el título de  “La crisis vinícola en la provincia de Murcia” (págs. 387 y 388), podemos aproximarnos a la situación de la industria alcoholera en el municipio de Bullas en los años en que la filoxera arrasaba los viñedos de la localidad. Read the rest of this entry »

Breve historia del aguardiente en Bullas (III)

La edad de los fabricantes ilustrados.

Medalla Viena 1873El noroeste murciano y, en concreto nuestra villa de Bullas, no eran ajenos a los nuevos tiempos y a los logros de la sociedad burguesa. El orgullo por la calidad de la producción, fundamentada en las inquietudes intelectuales de muchos productores, sirvió para que los aguardientes locales acompañaran a los vinos que participaban en las exposiciones decimonónicas más importantes del momento. Así lo podemos comprobar en los Catálogos Oficiales de las Exposiciones de Viena en 1873, Murcia 1876, Madrid 1877, París 1878, Barcelona 1888, Murcia 1900, etc.

Mención especial merece la figura de Juan Agustín Martínez-Gil y González (fallecido en 1882), perteneciente una familia asentada en el noroeste desde mediados del siglo XV, entre cuyos descendientes podemos citar a los bodegueros y fabricantes de aguardientes Juan Martínez Carreño o los hermanos Martínez Puerta. Un aguardiente anisado de este productor local enviado a la Exposición Universal de Viena (1873) fue galardonado con una Medalla Honorífica al Mérito por la calidad del mismo (Nº 4950 “Catalogue géneral de la section espagnole: Exposition Universelle à Vienne 1873“, pág. 111). Read the rest of this entry »

Breve historia del aguardiente en Bullas (II)

Entre censos y protestas por la presión fiscal.

La producción de aguardientes siempre tuvo un interés especial para los recaudadores de impuestos a lo largo del siglo XIX. No en vano era la mayor actividad industrial de la villa. Por este motivo, cada cierto tiempo los gobernantes insistían en la elaboración de censos fiscales con los que conocer las fábricas de aguardiente existentes y la capacidad de producción de cada una de ellas.

Si ya hemos citado un Registro de 1788 y un Interrogatorio de 1803, nuevos datos los hallamos en el Censo de las fábricas de aguardiente realizado en el año 1835 por el Ayuntamiento de Bullas. Según el acta capitular de la sesión del 15 de febrero de 1835 había un total de 4 fábricas de aguardiente que empleaban a unos 8 operarios (entendemos que 2 operarios por fábrica).

De las calderas de cocer que tenían estas cuatro fábricas, en una cabían 20@, en otra 18@ y en las otras dos 12@. Se elaboraban unas 580@ de 18º al año, que se vendían al por mayor a 16 y 18 reales. Y en los tres puestos públicos, que constituían el abasto de esta villa, se vendían anualmente 83@. El aguardiente se fabricaba bajo el método o aparato común, tal y cómo se indicaba en el acta de la sesión de 22 de marzo de 1835. Read the rest of this entry »

Breve historia del aguardiente en Bullas (I)

Apenas quedan recuerdos en las calles de Bullas de una industria que dio grandes reconocimientos a la villa en el pasado. Si preguntas a los más mayores muchos te hablarán de la alcoholera de los “Martínez” al final del Camino Real y puede que alguno recuerde todavía sus travesuras junto a la acequia donde había tubo de agua que salía de la Cooperativa Alcoholera junto a la Plaza Carreños. Poco más conseguiremos en nuestro paseo de aquellos exquisitos anises.

La producción de alcoholes vínicos en el noroeste murciano cuenta con una larga historia ligada en muchas ocasiones a la necesidad de encabezar los vinos para garantizar su conservación tanto en aquellos que iban a ser destinados a la exportación, cómo a los destinados a ser consumidos meses más tarde.

Pero no debemos olvidar que los aguardientes (anís principalmente) siempre gozaron de una gran calidad con el consiguiente reconocimiento en diversas muestras internacionales. Read the rest of this entry »

Etiquetas históricas de Bodegas del Rosario

La cooperativa San Isidro en 1993

En octubre de 1993 el diario La Verdad recogía una entrevista con el enólogo Nicolás Bastida Sánchez, quien se había incorporado a la Cooperativa Vinícola Agraria San Isidro de Bullas en el año 1992, en la que se indicaba que la bodega había incorporado tecnología en acero inoxidable para elaborar su producción.

Tenemos, por ejemplo, una tolva de descarga en acero inoxidable, patinadora, derraspadera-estrujadora y otros elementos. En cuanto a la elaboración, hemos incorporado dos autovinificadores de acero inoxidable de 50.000 litros cada uno“. Read the rest of this entry »

El Concejo de Cehegín prohíbe el uso de prensas a los bodegeros (1774)

Durante el siglo XVIII la fabricación de aguardientes en la villa de Cehegín se hallaba bastante extendida, y, aunque no podamos darle una calificación como de industrial, sí que su producción y venta se hallaba muy regulada, ya que éste era un producto muy consumido.

Las Actas Capitulares ya, desde el siglo XVIII nos tienen informados de la existencia de “fábricas de aguardiente” aunque esta denominación aparezca ya en el siglo XIX textualmente. Aunque cuando se habla de aguardiente no viene especificado de qué tipo es, al parecer, el que se fabricaba en el siglo XVIII en Cehegín sería orujo, procedente del hollejo de la uva, ya que, la materia prima procedente de la agricultura en este tiempo era, básicamente la uva. De ella salían el vino y el aguardiente. Así se producían de varias calidades diferentes, dulces o secas, para ser vendido cada uno al precio regulado según su calidad. También se fabricarían anises, a partir de aguardiente en que se maceraba el anís y otras hierbas. En fin, un mundo apasionante, sin duda, el de la fabricación en estos tiempos de los aguardientes. Read the rest of this entry »

Publicidad de las Bodegas del Carrascalejo (1982)

Publicidad de Bodegas Carrascalejo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicidad de las Bodegas del Carrascalejo aparecida en prensa en octubre de 1.982.

La vendimia de 1973 en Bullas

Nos informaba la prensa de primeros del mes de octubre de 1973 que la producción vitivinícola de Bullas sería ese año excelente en calidad y cantidad si se mantenían las condiciones climáticas que habían imperado hasta esas fechas, es decir, una escasa humedad. Las uvas contaban con una elevada graduación que, según se sabía, se transfiere al vino. Una circunstancia favorable era el adelantamiento de la madurez del fruto quizás debido al tiempo seco. Con la vendimia ya comenzada, y a pesar de que se produjeran algunas lluvias, siempre que no fueran muy persistentes, podía concluirse que la cosecha iba a llegar a buen fin.

Las perspectivas de producción  que se manejaban -en torno a los 6 millones de kilos de uva- eran muy diferentes a las alcanzadas en la vendimia anterior en la que se produjeron grandes pérdidas. Las uvas se perdían irremediablemente en los campos. Fue éste el factor principal, al hacerse general en las regiones españolas, del encarecimiento del vino. El precio del producto pasó de 11,25 pesetas, en octubre, a 14,25 pesetas en marzo, con unos precios intermedios de 12,25 y 13,25 en los meses de diciembre y febrero, respectivamente. Gracias a ello pudieron subsistir los productores. Read the rest of this entry »