Calasparra según el Catastro de Ensenada (1755)

La villa de Calasparra y sus tierras constituían la encomienda que la Orden de San Juan de Jerusalen (actual Orden de Malta) tenía en tierras del Reino de Murcia allá por el año 1755 cuando se elaboran las respuestas del Catastro de Ensenada. Gracias a la copia del mismo obrante al Archivo Nacional conocemos que esta localidad contaba con viñas en las tierras de regadío y algunas pocas en el secano. Al igual que en el resto de la comarca, las viñas se asentaban en tierras de tres calidades: primera, segunda y tercera.

Había un total de 38 fanegas de primera calidad, 64 de segunda calidad y 145 de tercera, lo que nos da un total de 247 fanegas de tierra plantadas de viña en la época en regadío, sobre un total de 2.934 fanegas de tierra en regadío, es decir, un 8,42% de la superficie de regadío era destinada al cultivo de la viña.

De estas tierras se obtenían, tanto en secano como en regadío, unas 60 arrobas de vino por cosecha de la fanega de viña de primera, 48 arrobas de vino de la de segunda calidad y 27 arrobas de vino de la de tercera

Regularmente la arroba de vino se vendía a 4 reales.

En materia tributaria la Orden de San Juan  gravaba con el diezmo al vino.

En Calasparra, a diferencia de las otras poblaciones del noroeste, las tierras de viñas eran arrendadas y se pagaban de alquiler unos 66 reales al año por las tierras de primera, 50 reales por las de segunda y 44 reales por las de tercera.

La población contaba con 162 labradores y 423 jornaleros para trabajar sus huertas y campos.

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