La Orden de Santiago arrienda sus derechos

Hasta nuestros días han llegado los contratos que firmó el maestre de la Orden de Santiago, D. Pelay Pérez en los años 1.273 y 1.274 con tres judíos llamados D. Bono, D. Jacob y D. Samuel por los que arrendaba durante un año los derechos de las viñas (entre otros), así cómo los diezmos sobre el vino (también entre otros), que le correspondían a la Orden en las tierras de Moratalla (con Priego y Benízar) y Aledo (donde quedaba integrada Totana).

De este modo, serían estos tres judíos quienes ejercerían en estas tierras la labor de recaudación de los tributos, así cómo el cobro de las rentas obtenidas con la explotación de las viñas cedidas en aparcería a los colonos o las explotadas con vasallos mudéjares. Pero no hay que olvidar que la Orden contaba igualmente con bodegas para la elaboración y comercialización de vino cuyo negocio también sería controlado por estas tres personas.

Si bien en el primero de los contratos no se hace mención expresa a los diezmos del «vino» quedando ilegible la palabra, no hay duda de que se refería a este producto, por cuanto que en el párrafo siguiente del Contrato se repite la misma redacción para otros sitios recogiéndose en ese punto la palabra «vino». Los citados documentos, recogidos por Juan Torres Fontes en su libro «Documentos del Siglo XIII», se encuentran en el Archivo Histórico Nacional, Documentos de Santiago, Moratalla, c.219, nº 3 y nº4

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